viernes, setiembre 15, 2006

IDIOSINCOMBI

Ya no más, por favor!!!. Ya no aguanto moverme en combi, ni custer, ni bus. Aquél nivel de espanto del cual nos quejábamos hace unos años, sería un paseo al campo comparado con lo que hay que soportar hoy.

Subir a la volada, empujarse con otras personas, pisar cayos, rozar tetas, salir con la basta del pantalón manchada o rota, agarrarse inútilmente con todas sus fuerzas en cada curva, escuchar un mínimo de cinco vendedores o suplicantes por viaje con exactamente el mismo rollo clasificado en cinco categorías:
- "He salido de lurigancho..."
-" Mi hijito tiene asma, esta es la receta..."
- " Venimos por encargo de Diosnuestroseñor y del Centro Victoria..."
- "Arrepiéntanse, pecadores....!"
- "...una canción que dice asi..."
, perder la paciencia cuando el chofer se planta en el semáforo, esperando que cambie para recién hacer una pequeñísima finta en el acelerador, asquearse al ver a uno que escupe en el piso, otro que tira basura a la calle (con furia, además)y otro que busca y rebusca la flema pegoteada en su pescuezo. Indignarnos al ver como dejan a una señora cruzando la esquina de una avenida y la pobre tiene que regresar caminando, o cuando la gente sube y sube y sube, el cobrador que emite monólogos monótonos:
-!!tosalverryjercitongamoncaladaaaaa!!
-!!súesuébáabáaaaguantapisaaa!!
el ruido del auto, de la radio, del "apurador" que grita por sus diez centimos y los coje al aire en su tabla de madera, el claxon que suena más dentro que fuera del auto, del cobrador que golpea el chasis para que avance, del pasajero tarareando y tamborilleando la música de su walkman, escuchar sin querer la conversación de un par de tías gritonas y escandalosas al fondo junto a la llanta de repuesto.
Todo para llegar finalmente a su destino con la sensación de que ya trabajó todo un día de lo molido que termina y que es ya hora de volver a casa. Pero mejor sería a pie o en bicicleta.
Aquellos pocos que aún no entienden el carácter arisco, huraño y pesimista del limeño de hoy, les invito a dejar el carrito en casa una semanita y moverse en combi. Entenderán entonces.

1 comentario:

Angélica dijo...

Una historia de nunca acabar, la informalidad y el desorden rebosan nuestro alicaído transporte publico.